Listo el esquema de la reforma pensional


Con base en tres temas fundamentales y sensibles que hay que tener en cuenta… a la hora de tomar decisiones frente a la reforma pensional, el Gobierno avanza en el diseño del cronograma del proyecto que presentará a la consideración del Congreso de la República.
Solidaridad con los adultos que no tienen ni tendrán ingresos en su vejez; mesadas inferiores al salario mínimo para quienes tienen alguna capacidad de ahorro, pero que no pueden jubilarse con las reglas vigentes y ajustes al sistema de pensiones.
La construcción de estos tres pilares es la hoja de ruta ya definida por el Gobierno para la reforma pensional.
Se busca aumentar la protección a los adultos mayores en extrema pobreza, la muy baja cobertura, combatir la profunda inequidad y darle sostenibilidad financiera al actual sistema.
De los 2,4 millones de personas que ya no están en edad de trabajar, que no tienen ahorros ni pensión ni ingresos para sostenerse y que pertenecen a los niveles 1 y 2 del Sisbén, apenas 770.000 mayores de 65 años reciben un subsidio del Estado.
“Llegar a los otros 1,6 millones de adultos mayores en la indigencia es el reto”, dijo el ministro del Trabajo, Rafael Pardo, quien precisó que esa es una meta a cumplirse, no en un año sino en el mediano plazo.
El segundo de esos tres grupos de colombianos es, en palabras del Ministro, el más grande y el más importante socialmente y en términos de desprotección y sobre el cual el Gobierno trabajará este primer semestre.
Se trata de no menos de nueve millones de trabajadores, que no son formales, que ganan menos del equivalente a un salario mínimo y que no tienen posibilidad de estar en el régimen de pensiones de prima media ni en el de ahorro individual.
“Para ellos vamos a estructurar los Beneficios Económicos Periódicos (BEP)”, comentó Pardo.
Esas personas perciben menos de un salario mínimo y tienen alguna capacidad de ahorro, pero no pueden afiliarse ni al Seguro Social ni a un fondo privado (AFP); incluso, millones de ellos pudieron estar inscritos alguna vez en uno de esos regímenes y ya tienen una platica ahorrada.
Los afiliados a esos dos regímenes superaban 16 millones de afiliados a noviembre pasado, de los cuales nueve millones no estaban cotizando, pero sí lo hicieron alguna vez en su vida.
El Gobierno está diseñando un mecanismo para que se puedan trasladar esos ahorros al sistema de BEP, que permitan, con un subsidio estatal, ofrecerles una alternativa de protección (mesada inferior al mínimo) cuando ya no estén en la vida laboral.