
El cómputo de nube se está volviendo una tendencia generalizada para los usuarios de Internet.
Estos servicios, que empezaron a popularizarse a través de los correos web, hoy son usados por usuarios y empresas para guardar y/o compartir información. De acuerdo con IDC, los servicios del cloud computing a nivel corporativo representan el 10% del gasto de TI, aunque hay sectores donde puede llegar hasta el 40%.
Sin embargo, pese a todas sus ventajas, como la movilidad, la capacidad de almacenamiento, y la posibilidad de trabajar de forma cooperativa sin tener infraestructura con diferentes herramientas, el Cómputo en la Nube viene con dos problemas muy graves desde el punto de vista de las investigaciones digitales: la jurisdicción y el control de la información.
“Una de los principales controversias sobre el Cloud Computing, y del cual se habla a nivel internacional, es a quién le pertenece la nube desde el punto de vista jurídico. Es decir, si yo subo información a una nube, se la entrego a alguien que va a hacer uso de ella o que me va a dar recursos para poder trabajar con ella: ¿Está la información en un servidor que se encuentra dentro de los límites del país, en el caso de que se requiera una investigación?”, pregunta Andrés Velázquez, Presidente y Fundador de MaTTica.